27FEB 2018
Crónica: Gracias Espíritu Santo por darnos este regalo


Los días 23, 24 y 25 de febrero, tuvo lugar en la Ermita de san Sebastián (Jávea), la convivencia del grupo Juniors-Confirmación en la que participaron 18 adolescentes. Una experiencia única y llena de momentos especiales que a través de esta crónica queremos compartir con vosotros.

Llegó el momento esperado, eran las 20.15h y desde el centro Juniors, salimos rumbo a las instalaciones de la Ermita de san Sebastián, ubicada en la zona de la Guardia. Al llegar nos instalamos, cenamos e iniciamos la convivencia poniendo en el centro a nuestro mejor amigo. Fue un momento de oración precioso, en el que dimos gracias a Jesús por todo lo que nos tenía preparado, entronizamos su Palabra, ya que ella ocuparía el lugar central en nuestra convivencia, y es que ella fue quien nos enseñó e iluminó en cada una de las sesiones y oraciones.  Una vez Jesús Palabra fue puesto en el centro de nuestro equipo, unidos, pedimos con alegría la efusión del Espíritu Santo, cantando diferentes canciones que eran maravillosas oraciones. Una de las participantes nos comparte: “En la oración de la noche; no voy a olvidar la escena de estar todos cogidos en círculo, cantando y con los ojos cerrados o mirando al suelo; todos juntos, todos como hermanos, todos en paz... me ha encantado”.

Después de jugar un rato llegó el momento de dormir, ya que el sábado iba ser un día intenso.

A las 8:00h nos levantamos y media hora después vivimos nuestro segundo momento de encuentro con nuestro mejor amigo como equipo. A continuación desayunamos y a las 10:00h tuvimos nuestra primera sesión.

En ella descubrimos la importancia de dejarnos amar por Jesús, vimos como no siempre encontrarse con Jesús es motivo de alegría, depende de si estamos dispuestos a dejarnos amar por Él o no. Fue una sesión intensa, llena de emociones. En la que reflexionamos sobre cuáles son nuestros tesoros y nuestras riquezas, vimos como hay cosas que nos impiden ser libres y felices, que nos alejan de lo verdaderamente importante. Y que todos nosotros compartimos un tesoro que se llama Jesús.

Después de un descanso para almorzar.  Emprendimos la segunda sesión en la que Jesús Palabra, nos enseñó sobre la importancia de pensar por uno mismo, de no dejarnos manipular ni tampoco manipular a los demás. Nos recordó que valemos mucho para Él, somos valiosos y nos ama. Y que hemos sido creados para el Amor en mayúsculas, somos hijos del Amor, somos hij@s amad@s de Dios. Y no debemos dejar que pisoteen nuestra dignidad, ni debemos rebajar nuestro valor como personas. No somos hormiguitas, no podemos conformarnos con migajas de amor y aceptación. Valemos la Sangre de Cristo, merecemos muchísimo más.

Dos participantes nos comparten: “En la convivencia he aprendido a amar, a amar de verdad, a ser mucho mejor persona y no dejarme llevar a ser una marioneta, a ser libre y a vivir con esperanza”.“Hemos aprendido un poco más a convivir entre nosotros,  aceptarnos un poco más y ha hecho que veamos algunas cosas desde otras perspectivas”.

Al finalizar tuvimos un tiempo de recreo y fuimos al mirador de la Granadella. Después comimos y hubo un tiempo de descanso hasta la tercera sesión.

Cada sesión, cada momento de oración, comenzaba siempre con un tiempo de invocación al Espíritu Santo en la que en círculo, abrazados, rezábamos y cantábamos pidiendo su presencia en cada uno de nosotros y en ese lugar. Lo hicimos varias veces a lo largo de la convivencia y es algo que gustó mucho a los adolescentes. “He vivido momentos inolvidables, por ejemplo cuando invocábamos a Espíritu Santo”. “Me gustó mucho los momentos cuando nos tomábamos de las manos y llamábamos al Espíritu Santo”.

Llegó el momento de empezar la tercera sesión, en la que Jesús Palabra nos enseñó sobre la importancia de ponerlo todo en sus manos. De confiar en Él y poner de nuestra parte. Dios no hace milagros en tinajas vacías. Necesitamos llenarnos de Él, dejarlo actuar en nuestras vidas. Ponernos en sus manos y para ello cada participante recibió la bonita oración de Charles de Foucauld, titulada “Padre me pongo en tus manos” y reflexionamos sobre la importancia de recibir para poder dar. Nadie da lo que no tiene. No podemos dar amor, alegría, paz, esperanza sino la tenemos. Debemos dejar que Dios nos llene para poder compartirla con los demás.

Después de merendar hubo dos horas de tiempo de estudio. En la que cada uno aprovechó para hacer los deberes, estudiar o leerse los libros de lectura del instituto. A las 20:45h estaba prevista la Eucaristía, pero al final no pudimos celebrarla por motivos de salud de nuestro consiliario. Al que le enviamos un vídeo deseando su pronta mejoría. Así que nuestro horario fue modificado y a las 21h comimos una riquísimas fajitas y de postre unas deliciosas fresas con nata y virutas de chocolate. Por la noche hicimos el vídeo Forum sobre la película Mary’s Land. “Me gustó la película del sábado, porque había historias muy interesantes y muchas historias para reflexionar”. Después hubo tiempo de juegos y de descanso, y ya de madrugada, nos fuimos a descansar.

 

El domingo costó un poquito levantarse. Iniciamos la jornada invocando al Espíritu Santo y con un tiempo de oración. Después desayunamos y los educadores decidieron cambiar la programación, realizar una sesión diferente que a pesar de las caras raras que hicieron al principio, gusto mucho. Invocamos al Espíritu Santo, proclamamos el Evangelio de los discípulos de Emaus, y en parejas nos encaminamos rumbo al mirador, en el transcurso tenían que conversar sobre aquello que más les había gustado de la convivencia, de sus experiencias. Fue una oportunidad de conocerse mejor y de compartir. Una vez en el mirador seguimos en parejas, y nos reunimos para reflexionar un poco sobre el pasaje y la experiencia que acabábamos de realizar. Volvimos de la misma manera, pero cambiando de parejas y al llegar a la Ermita tomamos un aperitivo.

Llegó el momento de vivir nuestra última sesión de la convivencia, en la que aprendimos como equipo a rezar el Rosario. Después de unas explicaciones, siete participantes se encargarían de cada una de las partes del Rosario. Rezamos los misterios gloriosos y el equipo asigno una intención a cada misterio: por nuestras familias, por nuestros estudios, por nuestros amigos, por nuestros enemigos y el último por D. Fernando y por nosotros.

Fue un tiempo asombroso, no hubo malas caras, si sonrisas, si alegría, si rostros llenos de paz. Fue una experiencia muy positiva y esto es lo que dijeron algunas de las participantes: “Cuando volvimos a la ermita me encantó aprender como rezar el Rosario”. “Me encanta rezar el Rosario, me relaja, siento paz y, sobre todo, siento como arde mi corazón”. “Nunca había, ni sabía rezar el Rosario y el haberlo aprendido allí, en la convivencia, con la compañía de mis compañeros ha sido genial, sólo que se me hizo un poco largo porque eran muchas Avemarías, pero eso no importa, lo que importa es que lo he rezado y he aprendido con la mejor compañía que podía tener.”

Llegó el momento de comer unos deliciosos espaguetis de nuestro Chef Vicente, al que agradecemos muchísimo su ayuda y su servicio a nuestro equipo. Después de comer llegó el momento de recoger, de limpiar las instalaciones y a las 16h finalizamos esta maravillosa experiencia del Espíritu Santo, en la que hemos marchado juntos en equipo y hemos crecido en amistad con nuestro mejor.

Ante esta experiencia única, novedosa, llena de momentos especiales e inolvidables sólo podemos decir: Gracias Espíritu Santo por este regalo, por este tiempo de bendición, por todo lo que has hecho en nuestras vidas. ¡Gloria a Dios y sempre units!

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